El Corona virus ha dominado nuestras vidas durante semanas. La mayoría de las tiendas están cerradas hasta nuevo aviso y las ciudades con millones de habitantes están casi desiertas.

La pandemia no se ha detenido en Colombia. Desde el 24 de marzo, se ha establecido allí una cuarentena nacional, durante la cual sólo se le permite a la población salir de sus casas para realizar el mercado y visitas médicas necesarias. Las escuelas y otras instituciones educativas están cerradas y las celebraciones religiosas se han cancelado.

Por ahora, el toque de queda ha sido ordenado hasta el 13 de abril. Sin embargo, es posible que se extienda. El gobierno colombiano tomó la medida en respuesta a un aumento constante del número de infecciones en el país. A partir del domingo, sólo cinco días después de que la cuarentena entrara en vigor, en el país ya había 702 infecciones confirmadas de Corona y un total de diez muertes. En la región del Chocó, donde opera CASA HOGAR, no se ha registrado ningún caso hasta ahora. No obstante, esto no significada nada y desafortunadamente las consecuencias que ha dejado la pandemia ya se notan…

Los trabajadores del sector informal se ven especialmente afectadoss

El toque de queda tiene consecuencias particularmente drásticas para las personas que trabajan en el sector informal del país. Quienes constituyen el 84% de la población de la región del Chocó y dependen de los ingresos diarios, que ahora se han perdido por completo. A menudo, no tienen ni ahorros ni seguro médico o de desempleo, lo que hace que su situación sea aún más difícil. Las madres solteras, quienes constituyen el 40% de todas las mujeres del Chocó, se ven particularmente afectadas por las pérdidas financieras. Estas, no son solo responsables de sus hijos, sino también de las personas de la tercera edad pertenecientes a sus familias.

Ahora, este no es el único desafío que enfrentan las personas en Colombia, pues los precios de los alimentos también han aumentado considerablemente en pocas semanas, en algunos casos más del doble. Particularmente en el Chocó, casi todos los alimentos de la canasta familiar deben ser importados, esto presenta a las personas un dilema: por un lado, o se quedan en la casa y se mueren de hambre o por el otro van a trabajar, con lo que no sólo estarían cometiendo un delito, sino que también estarían expuestos a contraer y propagar el virus. Frente a este dilema nadie debería enfrentarse.

A los hospitales les faltan muchas cosas y las pruebas son escasas

Si el virus sigue propagándose tan rápidamente, podría provocar una tragedia humanitaria. Tan sólo en la región de Istmina, donde se encuentra la Casa Hogar Niña María, hay unos 25.000 habitantes. En esta comunidad no existe una infraestructura médica para atender a los pacientes infectados por COVID-19 y la capacidad de pruebas es muy limitada. Además, no hay laboratorios, de allí que las pruebas deban ser enviadas a Quibdó, la capital del departamento, que está a dos horas de distancia en auto, para más adelante ser llevadas en avión a Bogotá.  Cabe aclarar, que llegar a Quibdó no es tarea fácil y la mayoría de los vuelos de Quibdó a Bogotá han sido cancelados.

La residencia “Casa Hogar Niña María” en Istmina tuvo que ser cerrada temporalmente

Las diez niñas que viven en la vivienda de “Casa Hogar Niña María” también se han visto afectadas por la pandemia del Corona. El 20 de marzo, las niñas fueron recogidas de las casas de sus padres por razones de seguridad. Está previsto que regresen el 20 de abril, si el toque de queda no se extiende para entonces. Antes de la emotiva despedida, hubo una reunión con padres, hermanas, algunos voluntarios y coordinadores del proyecto. Estos se reunieron en un ambiente familiar y hablaron, de lo que sucedería ahora y lo que la crisis representa para todos y como pueden protegerse.

A pesar de la crisis también hay esperanza

El futuro del pueblo chocoano es incierto. En estos tiempos difíciles, es especialmente la fe en Dios la que les da apoyo. Sin embargo, la comunidad juega también un papel muy importante y aunque la mayoría de habitantes tienen pocos recursos, estos se ayudan mutuamente, compartiendo alimento o yendo al mercado por otros.

A menudo se encuentran soluciones creativas: Algunas comunidades, por ejemplo, practican el “pico y cédula”. Esto significa que sólo las personas cuyo carné de identidad termina en un número determinado pueden salir y hacer sus compras en un día en concreto, no sólo para reducir las multitudes en los supermercados, sino también para asegurar que los suministros estén disponibles.

Nadie sabe cuánto tiempo podrá soportar la comunidad del Chocó este estado de cosas. Muchos de ellos “preferirían morir de gripe que de hambre”. Pero a pesar de todo, todavía tienen esperanza: que el virus del que todos hablan en este momento no les afecte tanto, que superen juntos esta crisis y que todo vuelva pronto a la normalidad.

Ante esta situación, CASA HOGAR, no puede simplemente quedarse de brazos cruzados, por esto,  nuestro equipo está trabajando las 24 horas del día en el Chocó, en Cali y en Alemania para elaborar un paquete de medidas, que permitan mitigar las consecuencias de lo que ya ha sucedido y reducir el peligro de lo que está por venir. Nos mantenemos en contacto con las autoridades competentes de la región y ya estamos estableciendo proyectos. Proporcionaremos información sobre las medidas exactas lo antes posible. Por ahora, sólo esto: ¡Las donaciones a CASA HOGAR nos ayudarán a todos a sobrepasar la crisis juntos!

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