En el marco de nuestro proyecto “Apoyo psicosocial”, 100 niñas de los barrios más vulnerables de Istmina intercambiaron experiencias a lo largo de un año, sobre las amenazas diarias como criminalidad, consumo de drogas y abuso sexual bajo la dirección de pedagogos. Mediante juegos, se trabajó en soluciones para amenazas y se reforzó la autoestima a través de la conversación en valores como la familia, amistad o la solidaridad.

Laura Morales, coordinadora de CASA HOGAR, tuvo la oportunidad de participar en un grupo de trabajo en Istmmina: “El proyecto fue increíblemente impresionante para mí”, cuenta, “en especial me impactó el testimonio de una adolescente de 13 años que confesaba que un hombre de 30 años le ayudaba con dinero y otra de 12 años contó que acompañaba a alguien hasta tarde en la noche de fiesta, ya que por una “Bailadita” recibía 500.000 pesos (ca. 130 Euro).

En el proyecto las niñas aprendieron que no es correcto ser tocadas por hombres y que ellas no deben permitirlo. Con diversas actividades las pedagogas demostraronn a las chicas qué tipo de caricias estan bien para ellas, de acuerdo a sus edades y cuales no. Ellas adquirieron conocimientos sobre los métodos que hay para conseguir dinero y qué tipo de valores son importantes para una vida feliz. Además recibieron tareas para hacer en sus casas, así ellas pueden, fuera de los encuentros ponerlos en práctica y así estar menos propensas a aceptar una oferta que este en contra de los derechos de los niños. Y para la sostenibilidad del proyecto, los padres de las chicas forman parte del mismo.

“Las chicas se sienten más fuertes con este proyecto y tienen un desarrollo positivo”, cuenta Laura Morales. Los ejercicios fortalecen en el intercambio, la cohesión, la autonomía y entregan otras perspectivas para su diario vivir con miras a su futuro. Las chicas desearon una continuidad del programa para que no solo ellas, sino también otros niños se beneficien de este apoyo psicosocial.