¿En qué parte de Istmina se venden las drogas? ¿Qué calles deben evitar las jóvenes por culpa de los paramilitares o los criminales? ¿Y qué pueden hacer las chicas si son amenazadas físicamente o explotadas sexualmente? Estas son preguntas feroces, terribles y a veces devastadoras que preocupan a las 100 niñas de entre 6 y 17 años que participaron en nuestro proyecto “Apoyo psicosocial”. Pero exactamente estas preguntas corresponden a la realidad de la vida de las chicas.

En el marco de nuestro proyecto “Apoyo psicosocial”, cien chicas de Istmina pasaron un año intercambiando información sobre amenazas cotidianas como el crimen, el uso de drogas y el abuso sexual, bajo la guía de educadores.

El proyecto fue llevado a cabo por la diócesis de Istmina-Tadó y apoyado por CASA HOGAR y la obra misionera infantil “Die Sternsinger”. Juntos, se recaudaron 42.000 euros para el proyecto. Los talleres con los niños y los jóvenes duraron más de un año y normalmente se realizaban dos veces por semana. El proyecto se completó en julio de 2020. “La prisa fue tan grande que no todas las chicas interesadas pudieron participar”, dice Laura Morales de CASA HOGAR. “Por lo tanto, nos gustaría continuar con el proyecto”.

Todas las niñas participantes viven en distritos económicamente desfavorecidos de Istmina, que se ven ensombrecidos por la delincuencia. Muchos de ellos fueron expulsados de sus pueblos y terminaron en Istmina. Se reunían regularmente en pequeños grupos para hablar con educadores y trabajadores sociales sobre los riesgos de su vida cotidiana. Como parte del proyecto, elaboraron soluciones a las amenazas de manera lúdica y fortalecieron su confianza en sí mismos hablando de valores como la familia, la amistad o la solidaridad.

Laura Morales tuvo la oportunidad de participar en uno de los talleres en Istmina. “El proyecto fue increíblemente impresionante para mí”, dice. Estaba particularmente afectada por el destino de las chicas: Una niña de 13 años informó que fue “provista de dinero” por un hombre de 30 años. Una niña de 12 años cuenta que la llevan a fiestas hasta altas horas de la noche porque podría conseguir 500.000 pesos (unos 130 euros) por una “bailadita” así.

En el proyecto las chicas aprenden que no está bien que los hombres las toquen y que no tienen que permitir todo. En los ejercicios activos, los profesores demuestran a las chicas qué toques están bien para su edad y cuáles no. Ellos averiguan qué otros métodos hay para ganar dinero y qué valores son importantes para una vida feliz. También se les asignan tareas para que se mantengan ocupados fuera de las reuniones y sean menos susceptibles a ofertas que no son adecuadas para los niños. Para que el proyecto sea aún más sostenible, los padres de las niñas también participan en él.

“Las chicas se sienten fortalecidas por el proyecto y se han desarrollado muy positivamente”, dice Laura Morales. Los ejercicios, el intercambio y la cohesión reforzaron su confianza en sí mismos y les dieron diferentes perspectivas para su vida cotidiana y su futuro. “A las chicas les gustaría continuar. De esta manera, no sólo ellos sino también otros niños podrían beneficiarse de la atención psicológica”.